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Palabras ovaladas

Nayra Indira Abal Camargo

Professione
Interessi
Soy una metáfora; un cronopio..que a veces se disfraza de fama, porque tiene ganas de ser real....
Este es el conjunto de mis rrichi-amigos!

tres fue suficiente

La noche empieza a ser inevitable al igual que los recuerdos
 hoy hace unos tres años debimos vernos,
debimos entender que solamente dependía de nosotros,
 que nadie más podría estar en medio,
que un tiempo distante nos separaba de otros miedos, de tanto que callar... 
Hace tres años debimos besarnos y escapar,
porque ahora, ni tu: ni yo
al final nos reservamos la decisión de olvidarnos
y qué puedo reclamar?
yo estoy bien...

oye?

Dame la alegría de una despedida triste.

Cualquier Cosa

Voluta impalpable, el riesgo de caer en el abismo
miedo...miedo que se contrae 
Vuelta, expansión
No nos acercamos
Acéptalo, también lo aceptaré....
ya no hay nada
 

El día depués del día

El día después del día, la canción que se repite después de la canción; la copa que avanza con la copa, el ruido que no se detiene ante el ruido,  la mirada que no se encuentra con la mirada, las palabras que se atropellan con las palabras.

 

El mismo lugar de siempre; la nada.

 

El día después de los días, la canción quebrada, la copa eterna, los ruidos intermitentes, las miradas extraviadas, el silencio en el eco. El caos de mi tranquilidad, la felicidad irónica de la risa.

 

El encuentro; soledad.

 

Nuestro día en el día, la canción que olvidamos, la copa que rompimos, la mirada que nunca devuelvo, la entrecortada melodía de una palabra mal dicha, los celos impuestos, otra vez la mirada evasiva. El continuo momento que se pierde. Te conozco y me conoces porque nunca nos vimos antes. La agonía de saber que la respuesta siempre es no.

 

Reincidencia; despedida.

 

El día que muere en la noche, ¿cuál canción?, una nueva botella, el silencio en el ritmo de los latidos, la mirada en los ojos de una nueva piel, la palabra inventada en la palabra, el color nacido del gris, la tristeza que no da paso a la tristeza, el encuentro furtivo con las sombras. La certeza en la tranquilidad de la incertidumbre, el ruido que nació del silencio, la reincidencia en el sentido circular, tú…yo; la realidad perdida en la realidad, nuestro tiempo muerto por el tiempo.

 

Adiós.

 

     

     

 

Tu última ficción

Qué esperaba?

Al final dije tantas veces que no iba a amarte como antes, que definitivamente esto, eso o aquello no había sido nada más que una desfragmentación de  sentimientos, que tú no eras tú y que yo seguía mirando atrás.

 

Vamos!, vamos a bailar un pensamiento triste, juguemos a que sabemos deletrear los sentimientos que van pasando. No me mires así, te lo pido por última vez, una última vuelta, el golpe que te pedí hace tantas partículas de tiempo, el golpe...

 

No sigas; no me mires,  que qué espero que pase?, lo de siempre; que vuelvas y te odie porque es demasiado tarde, no sé, algo trágico-que-misteriosamente-derivé-en-comedia, simple, la respuesta sencilla me gusta más. Ya no me queda ni la botella; la dejé, cruel instinto de supervivencia. Por qué cruel?, porque la palabra me gusta, no hay una carta tuya en la que no se asome y no hay una palabra mía en la que no se sienta, cruel, crudo, crueldad: tú, tú y tú.

 

Ven, vamos a jugar a que me miras a los ojos, ven…vamos a acercarnos en el martirio del no-pudo-ser, del nunca-fue, vamos a besarnos con la pared en medio, como siempre; con las madera, con el cemento, con el ladrillo, con las cuerdas de la guitarra que no esperaba, con lo que quieras; pero acércate un poco; si lo prefieres mentí. Es una despedida, en la despedidas la gente se miente: “nunca te olvidaré”, “voy a esperarte”, dale dime algo así; algo tonto, algo que tú jamás dirías; yo sé…claro que no me querías, pero qué esperaba?; un acorde más, que me dedicaras una canción, que bailáramos en la calle invisible de tu barrio, que construyas una casa de letras, que el balcón no se desplome, que bordeemos los pensamientos tristes que ninguno se atrevió a entrever …

 

Nadie lo dijo, mientras dormías, mientras sentía que respirabas, mientras intentaba guardar un poco de ese momento [en un recuadro] en el que te inventé perfecto, porque  tú odias la perfección -la tonta excusa por la que te mentías creyendo que me podías querer-. Pero qué, qué podía esperar, qué nuevo tango íbamos a destrozar?, qué nuevo agujero utilizaríamos para hacer creer a los demás que nos amábamos?, qué curiosa esperanza  íbamos a torturar hasta la medianoche?

 

 

Volvamos, ven y mentime, por favor, intentá una vez más, pero esta vez dejáme de la forma más cruel que te puedas imaginar, sin lágrimas, sin palabras inventadas, sin el frío que son tres, sin nada de eso, sin tu-auto-engaño-barato, sólo con el dejo de tristeza del que me enamoré… no vuelvas con las palabras a medias, ni teatralizadas; sin la comparación de “preferir una realidad trazada y predeterminada a ese amor tan al despelote, tan de juego, tan de ranchera, en el que el amor sólo se hace una vez, porque esa realidad es menos cruel que vos”…Sin eso, que sea un pacto, no revuelvas el dolor absurdo, andate con el beso que se perdió y dejáme, pero después -sólo un favor más-… después… ¿matame?;  de la forma que quieras: en un mal sueño o en una tarde boba, en el peor guión del mundo, pero hazlo, sabes que no sé cerrar puertas; no dejes que te mire mientras te vas, no otra vez.       

 

     

 
Tango  
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